2002

sábado, 19 de septiembre de 2009

LOS FALANTES


José María Falantes y Ruíz fue mi bisabuelo. Para ser exactos, fue bautizado con el nombre de José María Crispín de la Santísima Trinidad. Nació en Gerena el 19 de septiembre de 1850. Habían pasado dos meses desde el fallecimiento de un hermano pequeño. Un niño de apenas tres años de edad y del cual recibiría su nombre. La mortalidad infantil golpeaba duramente la España rural del siglo XIX y anteriores centurias. Heredar el nombre de un hermano muerto no era desde luego un hecho excepcional en aquella época. Fueron sus padres Benito Falantes del Castillo y María Dolores Ruiz Leal. Habían contraído matrimonio un 4 de agosto de 1834 y llegaron a tener cinco hijos de los que vivieron cuatro: Bernardina (1835), Tomás (1838), José María y Benito (1854). Estoy por asegurar que buena parte de los actuales Falantes de Gerena proceden de estos vástagos. Y todos a su vez, proceden muy probablemente de los primeros Falantes que llegaron a Gerena con la “Reconquista”. Del primero del que tenemos noticias, sin embargo, fue un tal MARTIN FALANTES RODRÍGUEZ, hijo de Hernando Falantes y Ana Rodríguez. Corría el año de 1571.

En España sólo pueden encontrarse Falantes en tres provincias: Sevilla, Cádiz y Madrid. A excepción de los de esta última, de los cuales tendríamos que confirmar que se trata de una rama familiar gerenense que pudo haber salido de La Algaba hace unos años, todos los Falantes que podemos contar se encuentran en Sevilla y Cádiz, en su mayoría, en Gerena. En Cádiz encontramos nueve Falantes. Son los hijos y nietos de Juan María Falantes, hijo de Leonardo Falantes. En Sevilla hay 60 Falantes de primer apellido y 67 de segundo apellido. Muchos más lo llevan en tercer o cuarto lugar.

A pesar de ser una palabra de clara etimología gallega, portuguesa o asturiana (en el bable también existe la palabra falantes) y de claro significado, “hablantes”, los Falantes son un genuino “producto” de Gerena.

El pasado día 12, nos reunimos en Gerena los Falantes, descendientes del mencionado más arriba José María Falantes y Ruiz.

Nuestro abuelo o bisabuelo llegó a ser alcalde de Gerena a finales del siglo XIX (1887/1890) y a comienzos del siglo XX. Entre otros méritos tiene, según me contaba mi madre, el “haber traído” la luz eléctrica a Gerena. Fue un político liberal y durante su segundo mandato como alcalde, murió en Madrid el 16 de junio de 1914, adonde había ido para resolver asuntos municipales. Al parecer nuestro ayuntamiento, en la persona de su alcalde-presidente, pleiteaba con particulares para recuperar para el municipio, por apropiación indebida, terrenos de La Fontanilla. Allí, sin embargo, le sorprendió la muerte a nuestro buen y anciano hombre y allí fue enterrado.

Estuvo casado con JUANA VEGA SUAREZ, la “Mama Juana”, con la que tuvo de siete a ocho hijos. Sólo sabemos de quienes vivieron: Dolores, Isabel, José, Leonardo, Benito y Aurelia. Es en este orden como figuran en la esquela que el ayuntamiento publicó en su memoria. En la familia fue recordado siempre como “Papa Oché”.

Debió ser todo un personaje. Desde hace años cuento de él la anécdota, conocida de manera incompleta por muchos, y que esta antigua foto esconde en su alma de color sepia. Al parecer, Don José María acompañaba a estos dos cabreros del pueblo, “Tío Raspá” (sentado) y “Tío Molina” (de pie), para mediar en un juicio por haber invadido ambos un sembrado con sus cabras. De vuelta del juicio, se metieron en un estudio fotográfico de la capital y allí dejaron inmortalizado aquel momento. Seguramente, la primera y la última de las fotos que se hicieran aquellos dos pobres “desgraciados”. Y no digo desgraciado en sentido peyorativo alguno. Tanto el Tío Raspá como el Tío Molina habían llegado a Sevilla andando, mientras que el Señor Alcalde lo había hecho en tren. Un tren al que ninguno de los dos quiso subir sencillamente porque provocaba en ellos auténtico pánico. Pero esta historia, que también contaba nuestra madre cada vez que aquella foto aparecía en escena, vino a redondearla el abuelo Rafael Catalán, “El Cartero”, ya hace más de veinte años. Se la mostraba yo cuando, de golpe, en sus ojos ya cansados y en su tambaleante memoria, saltaron vivos los recuerdos de su infancia: “Este que está aquí sentado es el Tío Raspá. Yo me acuerdo de la copla que le cantábamos los niños cuando nos metíamos con él. Una copla que él mismo se había compuesto”:

“Yo me llamo Antonio Sáez

y por mal nombre “Raspá”

y a mi me parió mi madre

con las patas daleá”

Lo cierto es que este verano conocí a un primo al que se le ocurrió la feliz idea de reunir a los descendientes de este hombre. Parece que con los años, cuando se cruza una determinada frontera del tiempo vivido o se ha afrontado un duro golpe de salud en forma de serio aviso coronario y se han llegado a ver y a tocar las orejas al lobo, se produce en muchos de nosotros un verdadero subidón de nostalgia y de ansias de recuperar la infancia perdida. No puedo reprocharle que me haya hecho trabajar, todo lo contrario, se lo agradezco en el alma. Un trabajo al que me ha ayudado como el que más, mi amado hermano Pedro. Hay ideas que no me importa poner en práctica. Las ideas sin trabajo son ideas estériles y la idea de reunir a la familia es una idea bendita. Desde el sábado pasado en que comimos y nos emocionamos juntos debo decir que mi familia ha crecido. Allí encontré a primos y primas que no conocía y a primos y primas que, aunque poblaban las borrosas nebulosas de mis recuerdos infantiles, apenas ya recordaba. Estuve feliz reencontrándome con todos. Porque es hermoso reconocerse miembro de una familia, aunque no siempre es oro todo lo que reluce en las familias y siempre hay quien no se habla o no se soporta por esto o por aquello. Pasa en todas las familias. Todos sabemos que la “familia humana” es capaz de lo mejor y de lo peor. Pero no por ello debemos dejar de ser familia. El apellido se hereda, no así la bondad o la malicia. Ambas se recogen fruto de nuestras elecciones cotidianas. La familia, sin embargo, no se elige, te toca, y yo estoy contento con esa parte de la mía que se apellida Falantes y puebla estas tierras desde tiempo inmemorial. Me consta de Falantes que hubieran querido compartir mantel con nosotros. Es cuestión de proponérnoslo. Y, en fin…¿comprendéis ahora por qué me gusta hablar tanto?... Es que soy “Falantes” y...he vuelto.





jueves, 30 de julio de 2009

Feliz verano a todos, feliz verano a todas



Llevo demasiados días absorto en mil cuitas, unas obligadas por el salario que debo ganarme, otras por la generosidad que trato de cultivar desde la pequeñez de un corazón siempre presto a decir sí. El tiempo, de este modo, se consume y ya veis que apenas he podido atender estos hilos de comunicación y diálogo que mantengo con este universo acogedor de vuestras miradas. Pasará el verano, deseo que feliz, de todos y de todas. Y volveremos a vernos y a sentirnos, que tenemos que hablar aún de muchos mundos, compañeros. Pasaré el tiempo entre lecturas, transcripciones de agitadas vidas de muertos a causa de la infamia y, sobre todo, naufragaré cuanto pueda entre los abrazos de esas mujeres por las que me dejo robar el alma. Necesitaré, pues, traicionaros un poco para sobrevivir a los amores que mantengo. Hasta mañana. Un abrazo que os contenga a todos.

jueves, 9 de julio de 2009

Diario de un Profesor...¿de vacaciones?






Educar para una Ciudadanía Global


Debo todo lo que soy a mis maestros. Mis maestros han sido, son, sois todos aquellos de quienes he aprendido y sigo aprendiendo a cada paso. Se es educador en la medida que mantienes una permanente actitud de escucha, de recepción, de aprendizaje. Y aprender no sólo significa conocer nuevas cosas o incorporar informaciones antes desconocidas a tu bagaje cultural, aprender es sobre todo, cambiar. No somos lo que somos, sino lo que hacemos por cambiar lo que somos. Si algo debemos ser los Profesores es ser referencia de almas abiertas a lo nuevo y a lo por venir, agentes permanentes de cambio para el cambio social.


La pasada semana, del 2 al 4 de julio, con mis compañeros y compañeras de Intermón Oxfam, he asistido al III Seminario 'Educar para la Ciudadanía Global', en Los Negrales, Madrid. Allí, hemos compartido espacios y experiencias, educadores y educadoras de toda la geografía española y de otros países. Tenemos y compartimos un empeño: crear una red de educadores y educadoras que eduquemos para una Ciudadanía Global, es decir, responsable con el planeta y la humanidad, respetuosa de la diversidad, participativa, movilizada a favor de los derechos humanos y comprometida con la justicia.

Durante esos días, hemos intercambiado nuestras experiencias, nos hemos encontrado, hemos soñado y hemos trabajado. Hemos compartido también nuestras preocupaciones y hemos escuchado activamente las ponencias, hemos participado en los talleres y hemos cantado y hemos jugado y nos hemos emocionado juntos. Hemos vivido y convivido con plenitud. Me he sentido crecer junto a mis compañeros. Y todo esto en virtud de un sencillo milagro: hemos querido aprender y educarnos juntos. Porque nadie se educa solo.

Nuestro apreciado amigo Oscar Jara, educador popular, desde Costa Rica, nos recordó la frescura que Paulo Freire representa para nuestra Escuela del Norte enriquecido y acomodado. Jaume Martínez Bonafé, profesor titular del Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Valencia, nos ha recordado que algunos de los conceptos que surgen del movimiento cooperativo de escuela popular y de la pedagogía de Freinet pueden alimentar esa red de educadores y educadoras que quieren crear otra escuela –y otro mundo- posible. Son las ideas de la rebeldía –“saber decir no al conformismo”-; del viaje –“es fundamental la exploración de otros lugares, pero también de otras personas e ideas”; del encuentro –“la posibilidad de coincidir y encontrarse con tus pares y saber que somos mucho más que dos”. Todos ellos conceptos que, trabajados juntos, conllevan a la creación. “Estos hilos en los que nos apoyamos son claves porque nos conducen al otro, esa es la magia de la pedagogía desde donde surge la innovación”.

Verdaderamente, congratula mucho todo esto. Alegra compartir estas vivencias, pero, sobre todo, satisface el sentirse acompañado en tus pasos en esta titánica empresa de educar. Mi amiga Chusa me recordaba “estas palabras de Eduardo Galeano que expresan el sentir, la alegría, la satisfacción de estar en el camino y la certeza de hacer lo que tenemos que hacer…”

Son cosas chiquitas,

No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo,

No socializan los medios de producción y de cambio,

No expropian las cuevas de Alí Babá.

Pero quizás desencadenen la alegría de hacer y la traduzcan en actos.

Y, al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla aunque solo sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.

miércoles, 1 de julio de 2009

Diario de un Profesor

En la despedida del curso.

A mis compañeras y compañeros:

Dejó escrito Freire en cierta ocasión, hablando sobre aquello de llamar a los profesores con otros nombres (facilitadotes…): “Estoy absolutamente convencido de que no hay razón para que un profesor tenga vergüenza de ser profesor, de ser educador… Yo soy un profesor y no tengo por qué esconder eso”.

Hay, ha habido y habrá siempre entre nosotros muchos compañeros y compañeras que darán altura a este oficio con su manera de trabajar y hacer las cosas. Profesores y profesoras de los pies a la cabeza. Desde la diferencia de nuestros estilos y nuestros modos de ser y de sentir, poblamos las aulas, ---también los pasillos---, de nuestro centro con nuestras enseñanzas. Venimos, permanecemos, nos vamos y… permanecemos. Los alumnos, los padres, los centros, la sociedad, aunque a veces ni lo saben ni lo expresan, terminan contrayendo una enorme deuda moral y de gratitud con los educadores. Es verdad que nos pagan por nuestro trabajo y que de ello vivimos, pero a diferencia de otros oficios a excepción del de campesino, nosotros somos especialistas en el arte de la siembra y del cultivo de la espera. Y aunque estamos a acostumbrados a que los frutos de esa cosecha se recojan la mayor de las veces en la eternidad, debemos saber que dejamos una estela permanente de entrega, en la que va lo mejor de nosotros mismos, nuestros mejores años.

Esta memoria de final de curso quiere recoger el agradecimiento a todos y especialmente a cuantos y cuantas compañeras nos han acompañados este curso y seguramente no estarán en nuestro centro en años venideros:

A Juan María, que dejará aún algunos de sus sofocones perdidos por los rincones de la pista de deportes. Bien sabemos que este trabajo no siempre te da calma, aunque siempre la necesitamos.

A Carmen Prieto, que ha estado brevemente, pero nunca una presencia tan efímera ha dejado pinceladas que perdurarán tanto. Ellas nos recordarán por siempre a nuestros amigos italianos, nos recordarán que existe la posibilidad de viajar a Ítaca y de recitar cada día a Kavafis y, sobre todo, darán cada mañana, en cada momento, la bienvenida a cuantos entren por nuestra puerta a recibir eso que damos: lo mejor que sabemos dar.

A Paloma, por cinco años entre versos, textos, faltas de ortografía y párrafos de paciencia, de dulzura, de trabajo callado, de entrega al otro antes de pensar en sí misma, de sonrisa permanente a pesar de tantas mañanas de cansancio.

A Eva, por 17 años, 13 de ellos en el IES, entregados a una comunidad, de la que ella conoce al dedillo a las familias, a la hermana de tal, a la abuela de cual. Ella conoce bien el entorno social de nuestro alumnado. Ha sabido conectar bien con él se ha preocupado por sus problemas. De ella dice alguna compañera, que mantiene un cierto halo de maestra de las de siempre, de esas de las que se aprende más de lo que enseña. Ella deja algo más que un eco, no siempre afinado, de flautas.

A Mamen, por 18 años de pelea sin cuartel por mejorar la lengua, la expresión y la comunicación de las gentes del lugar. Por su sentido de la responsabilidad y del trabajo. Tan exigente consigo misma. Por ese lado algo hermético, seguro por timidez, que no le conocemos y que a duras penas le descubrimos tierno, sensible, leal, cariñoso.

A las tres, sabemos que dejáis aquí una parte tan dilatada e intensa de vuestras vidas. Vosotras… personificáis hoy este repetido rito de la despedida del maestro, del profesor, de la maestra, de la profesora y a todos. Vaya nuestra gratitud por haberos tenido aquí y por habernos dado la oportunidad de trabajar juntos, de luchar juntos, de discutir juntos, de educar y enseñar juntos…porque con todo ello hemos podido, sin duda, ser mejores.
Hay quien ha dicho que hay tres grandes decisiones en la vida de las personas que condicionan su felicidad: dónde vivir, qué hacer y con quién compartir la vida. La más importante, dicen, es la primera. Por eso se habla de la geografía de la felicidad. Claro que muchas personas no tienen la posibilidad de elegir. Están condenadas a vivir donde han nacido porque ni siquiera pueden imaginarse otra cosa. Los profesores y las profesoras, aunque elegimos, no siempre estamos allí donde hubiéramos querido, pero a pesar de ello acumulamos años de entrega allí donde recalamos y hacemos de ello una opción de vida y de compromiso y en educación esa es la respuesta valiosa para ser felices en esta titánica empresa de educar y formar adolescentes. Es verdaderamente emocionante pensar que nos encontramos entre aquellas personas que se desviven por la educación, profesionales que acuden al trabajo con la ilusión de combatir la ignorancia y de sembrar la bondad. En esta sociedad que tan poco cuida a sus maestros, a sus profesores bien merece celebrar que hay docentes que, por oficio, dedicamos nuestras vidas a compartir el conocimiento y a formar ciudadanos. Gracias por ello. Gracias a todos y a todas por vuestro trabajo. Hemos terminado el curso, felicidades.

domingo, 28 de junio de 2009

¡Mi mujer no debería tener trabajo nunca! (II)


Estimado Jesús:


Jesús... ¿qué? Mire, no me importa explicarle una cosa a usted y a quienes entran en Tierra Próspera. Mi mujer, Beatriz Leal, para más señas hija de emigrantes y parada, se presentó a ese ya famoso Taller de Empleo por partida doble: Como potencial monitora y como alumna. Cuando fue “examinada” como posible monitora, la respuesta que le dieron (muy conocida ya para ella) fue: "Oiga, usted no tiene titulación homologada en España, no puede ser monitora". Se presentó, pues, de alumna. ¿Sabe qué le contestaron? “Oiga, pero usted tiene un título, ¿cómo pretende…?” Entonces, aquellos señores, se miraron entre sí ---eran las mismas personas---, y ellos mismos cayeron en la cuenta: ¿qué debía hacer aquella mujer? ¿Irse de nuevo a Francia y pedir trabajo allí? Es decir, no tuvieron más remedio que admitir que ella tenía un derecho que le estaba siendo negado una y otra vez. En cuanto a mi hija… ---sepa usted que ha habido y hay diversos comentarios anónimos, en este y otros blogs o foros cibernéticos---, le diré simplemente que la transparencia en aquellos asuntos que no son de mi incumbencia escapan como comprenderá a mi control y son otros los que deben darle explicaciones. Si tan seguro se está de irregularidades y enchufismos en los Talleres de Empleo, debe denunciarse en los juzgados o donde proceda. Por otra parte, debe usted saber que yo no he vivido nunca de espaldas a los atropellos de derechos, nunca. Mucho menos, de espaldas a los atropellos que puedan o pudieran cometerse con los míos. Yo ocupo mi lugar en la sociedad del mejor modo que sé. Pero le recuerdo una cosa a usted y a quienes pretenden que yo opine de todo o esté en todo: ni tengo el don de la ubicuidad, ni tengo tiempo para estar en todas partes y, sobre todo, tengo mis propias opciones y soy el dueño exclusivo de mi voz y esa la doy a las causas que defiendo, sólo a esas. Ocurre, sin embargo, que hay quienes piensan que su causa o sus posiciones son la única medida posible de las cosas. Me temo que se equivocan. Dice usted respetar mi persona, sin embargo, no me concede la presunción de inocencia. Creo entender lo que quiere decir, ya lo entiendo: Esto equivale a otorgarme cierta culpabilidad., que estoy pringado, vamos. Verdaderamente, como diría mi maestro, soy un pecador, lo confieso. Pero no todos somos iguales, señor, no todos, aunque usted lo piense en el fondo. Debo decir que no tengo un sólo ápice de poder y el poco que me concede la ley en el terreno educativo lo comparto cada día con mis compañeros, pregunte. Como ha podido observar, no quito comentarios. Todo el mundo opina libremente en esta “Tierra Próspera”. Considero que todas las censuras son dañinas. Me gusta el diálogo. Pero seamos honestos, los anónimos juegan con ventaja y con las cartas marcadas siempre. Por último, sólo decirle que le admiro mucho su capacidad psicoanalítica al atribuirme "sentimientos de culpa y frustración no manifestados". Suelen ser siempre los argumentos más demoledores cuando tratamos de acabar con el contrario. Son los argumentos inapelables. Es como decir: “Ahí le he dado”. Sepa que lo que me rebela verdaderamente es luchar contra francotiradores ocultos que tiran desde las azoteas del “insinúa (calumnia) que algo queda” con la intención de herir. No se oculten los anónimos y desconocidos en expresiones como “bonitas palabras, pero…”, "no sé si será su caso", "sin irnos por las ramas", "no hablar del abuso de poder"... Igual es a usted y a sus amigos a quienes corresponde hablar de ese abuso de poder y no señalar que otros lo hagan. En fin, cuando usted quiera, en la plaza pública, a la luz del día o de las estrellas, debatimos lo que usted desee, es el único modo de hacer prevalecer la verdad. Si de veras soy todo lo que late bajo sus palabras, si verdaderamente, usted y sus amigos piensan que soy así, entonces, ¿qué hacen perdiendo su tiempo en lugares como este y con personas como yo?.. No me importa dar explicaciones, me encanta dar explicaciones, pero, ténganlo claro, no soy yo su hombre. Soy un muy modesto educador y esa finalidad tiene todo lo que escribo,…todo lo que siembro. Siento, en todo caso, si a alguien aburren mis cosas, pero soy tan sólo un hombre corriente. Discúlpenme por ello.

sábado, 27 de junio de 2009

¡Mi mujer no debería tener trabajo nunca!


Distinguido señor anónimo:


Una y otra vez ando prometiéndome no contestar anónimos. Pero una y otra vez, hable de lo que hable, siempre hay alguien que con intención o no de agredir, juega a hacer daño. Y en este caso no es el daño que usted me haga a mí. Soy fuerte ante estos lances. Pero conozco a quienes me rodean y en este caso sé cuánto han sufrido la discriminación y la exclusión. Además, debe usted saber, señor anónimo, que hay dos cosas por las que daría la vida. Moriría por la defensa de la verdad y de la justicia y, sobre todo, por la defensa de los seres que amo. Ya que me da la oportunidad, le explicaré que debe usted saber que el trabajo es un derecho individual. Este ha sido el sentido de las luchas obreras desde hace siglos. Han sido los trabajadores los primeros que han reivindicado siempre el sentido profundo del trabajo no sólo como un modo de vivir y sustentarse, sino como una manera de realizarse y ocupar un lugar en la sociedad. Ni mi mujer ni la de ningún hombre "tienen a derecho a no trabajar" por el derecho de que sus maridos trabajen. Aspiro, es cierto, a una sociedad igualitaria en la que tal vez las rentas familiares serán verdadera y justamente tenidas en cuenta como un indicador de justicia distributiva. Es más, desde ahora le manifiesto que estoy dispuesto a cobrar menos para que otros trabajen, pero eso no puede pasar nunca por la exclusión de otros ni por la negación de los derechos individuales de los demás. Si usted tuviera rostro, nombre y apellidos, me gustaría decirle estas cosas mirándole a los ojos. Porque es usted de esas personas que, aún sin pretenderlo, van haciendo daño a los demás con sus comentarios llenos de prejuicios. Y se las diría a la cara, como se las diría, por ejemplo, si se terciara, a la Señora que, al ver que mi mujer había sido seleccionada por el INEM para el Taller de Empleo, y no por razón de pócima secreta alguna, también comentó que "qué falta le hacía a ella trabajar si su marido tenía trabajo". (Perdone que no me extienda en esto para no asquearme por tanta ignorancia y mala intención) Tal vez piensen usted como aquella señora, claro, que mi mujer deba ser condenada a la perdición de no tener trabajo nunca jamás. Sepa usted que mi mujer dejó de tener el sencillo trabajo que ejercía hace ya muchos años por su condición de hija de emigrantes españoles. Tenía titulación extranjera, dijeron. Nadie nos ha pedido nunca disculpas por nada de aquello y hemos sufrido juntos la más ignominiosa de las afrentas e injusticias que suponen que te desprecien en tu propio país. Hablaría hasta el infinito sobre esto, pero soy de los que no puede vivir con rencor en el alma y trato de olvidar historias pasadas. Pesan sobre nuestras espaldas y terminan curvándonos el alma. De lo contrario, sería imposible la convivencia con determinadas personas a las que debo tratar a diario. Aparte de ello, practico el perdón como práctica liberadora de lo que nos oprime el corazón. Si usted quiere, como me conoce y sabe donde vivo, ya que está al tanto de los avatares de mi situación familiar, venga a casa a charlar. Eso sí, deje la mala leche en la calle, me gusta sólo la buena gente. Creo de veras, que usted se equivoca en la dirección de su presunta crítica, apunte más bien a los que vota o a los que practican el enchufismo. Puedo asegurarle que carezco de poder alguno. Yo no soy un ser perfecto, por supuesto, pero no le será fácil encontrarme tachones como los que pretende otorgarme o los que me otorgan otros sobre mi mujer o mi hija. Eso sí, asumo ser una persona conocida y, en consecuencia, potencial diana de tiradores encapuchados como usted. Es un riesgo que asumo. Cuando quiera, nos tomamos unas copas y le contesto a sus preguntas, a su rabia o, sencillamente, a su ignorancia, es decir, a lo que desconoce y le permite opinar como si lo supiera todo sobre mi. En cuanto al dinero que honestamente gano, es verdad que es más de lo que ganan tantos necesitados, pero es mucho menos de lo que imagina. Puedo asegurarle que los profesores tenemos un sueldo muy normalito. Eso que gano lo invierto en el mantenimiento de los míos y, también en ayudar a todo el que puedo, especialmente a amigos y familiares en apuros en estos tiempos de crisis. También, constribuyo con mi modesto salario a organizaciones que luchan contra las causas de la injusticia en el mundo. Siempre hemos sido desprendidos y generosos, cultivamos en lo posible esos valores. Sólo me inquieta saber por qué me agreden continuamente seres anónimos como usted con mensajes insidiosos. ¿Ha visto por casualidad algún insulto o agresión en una sola de las palabras de mi blog? Le admito apuestas ¿Le he hecho daño en algo? Dígamelo para presentarle mis excusas, por favor, para restituirle el daño ocasionado, de veras. Admito mis limitaciones y mis contradicciones, pero mi vida, mis ideas, todo eso que está en mi blog, es transparente y limpio. ¿Por qué me agreden ustedes en lo que más quiero: los míos? Yo no soy un político profesional. No soy ni seré, puedo asegurárselo, candidato a nada, sólo aspiro a ser buena persona y a hacer el bien. En fin, un abrazo, amigo anónimo, un fuerte abrazo. Nunca encontrará en mí el desprecio, nunca.. Además, no me ha importado nada dedicarle este tiempo.

jueves, 25 de junio de 2009

Esta es una historia real: "Pollo a la carta"


Quitad música al blog haciendo clic en el símbolo que aparece en el ángulo superior izquierdo del visor de "Mis admirados maestros", junto a la palabra slide y la estrellita amarilla. A continuación, os pido, por favor, que pinchéis en esta dirección y veáis el cortometraje. Son apenas 6 minutos. Tras ello, si queréis, dejad un mensaje. Me gustaría compartir sentimientos con vosotr@s.

http://www.cultureunplugged.com/play/1081/Chicken-a-la-Carte

martes, 23 de junio de 2009

Diario de un Profesor... en la entrega de un Premio



QUE ALGUIEN TOME NOTA, POR FAVOR, QUE ALGUIEN TOME NOTA

La miraba de perfil desde mi asiento entre el público. Elegante, algo tensa tal vez, como en las conexiones en directo. Con las manos fuertemente agarradas al atril, comenzó diciendo: “Pasamos nuestra vida conviviendo y trabajando con las palabras…buscando las más precisas y a veces, agonizamos en ello... Lo mejor es, sin embargo, lo más sencillo: gracias de corazón”. Me pareció muy hermoso. Y siguió: “El periodista nunca debe ser el protagonista y me siento incómoda a este lado de la información…Los premios regocijan el rincón del ego…pero este premio me permite…y me reconforta en una nueva etapa de mi vida: …Ahora, soy prejubilada… Hablo…de la supresión de un plumazo de la experiencia y de la memoria de un servicio público” ---Se refería, claro, a la regulación forzosa realizada por TVE y que ha expulsado de la “casa” a excelentes profesionales ---. “…Pensé yo que era bueno ir de la mano los veteranos y los jóvenes, pero, en fin…” “Hablaba recientemente en Lisboa con Saramago y él me decía: No es que sea pesimista, pero es que el periodismo de hoy está pésimo”. Yo, en mi silla, no me resistía a pensar una y otra vez si alguien no estaba tomando buena nota de lo que escuchábamos todos en ese momento. Y continuó Rosa Calaf: “La cuestión es que la noticia se ha convertido en mercancía… La censura de hoy es el mercado…Vivimos un diluvio de noticias insignificantes y de personajes irrelevantes…el periodismo está amenazado y no está al servicio de los ciudadanos… El marketing y el mercado engullen al periodismo riguroso y a la buena información…” En mi silla, pensaba que, al fin, un año, me reconfortaba plenamente ir al Premio Alonso Vicedo, por primera vez he sentido en mí emociones profundas. Ella seguía con su familiar voz diciéndonos que… “Este reconocimiento me permite unir mi voz a la defensa de esta profesión, a la defensa de los derechos y las libertades que tanto nos han costado y que muchos han olvidado…” “Me sirve para recordar, también, a los periodistas locales, verdadero sostén del periodismo” ---Entonces me acordé yo de Pepe Ortiz, de nuestro “corresponsal” en la prensa…tantos años. ¿Qué premio tenemos para él?--- “Y, sobre todo… ---siguió la Calaf---, …para defender que el periodismo no se convierta en otra cosa”. Al finalizar el acto, ---sin prejuicios hacia esa lengua hermosa que hablan todos mis amigos catalanes y cuyo especial acento me gusta escuchar cercano---, me acerqué a ella y le espeté: “Benvingut al nostre poble”. Ella me contestó en catalán y con una sonrisa: moltes gracies” . Le solicité un mensaje para los alumnos y alumnas del Instituto de Gerena. Ella escribió: “A LOS ALUMNOS DEL IES GERENA: EN ESTE MUNDO HAY MUCHOS MUNDOS Y CONOCERLOS ES UNA ENSEÑANZA. VIAJAD PARA COMPRENDER A “LOS OTROS”. SIEMPRE SE APRENDE Y SOLO EL SABER TE HACE LIBRE. SED CRÍTICOS PARTIENDO DEL CONOCIMIENTO. DESCONFIAD DE LO FÁCIL PORQUE SÓLO CON ESFUERZO SE LOGRA AUTÉNTICA SATISFACCIÓN. PASADLO BIEN, PERO ELIGIENDO, NO DEJÁNDOSE ARRASTRAR. INTERESAOS, TENED CURIOSIDAD, VIVID CON ENTUSIASMO Y ESTAD SEGUROS DE QUE CON DETERMINACIÓN, HUMILDAD Y RESPETO ¡SE PUEDE LLEGAR A LO QUE QUERÁIS! CALAF 2009” . Antes de despedirme de ella agradecido, fui testigo de la pregunta que le hizo Pepe Salguero, nuestro cura: “Rosa, tú que has estado en tantas partes, ¿cuál es en tu opinión el problema más importante que tiene el mundo hoy? No dudó un segundo: “La injusticia, las enormes desigualdades entre los seres humanos…” ¡Cuánto hay que desbrozar entre las noticias de cada día para encontrar esa mirada!

viernes, 29 de mayo de 2009

Un pueblo que camina









La han mirado. Cruzan con ella continuas miradas de complicidad. Le han pedido que les cure, que les ayude a salir definitivamente de su visita a los infiernos del cáncer, de la enfermedad, de la necesidad. Que les haga superar este momento difícil de la operación, del paro, del próximo parto, del pago imposible, de los dolores tan insoportables…de la hija, del padre, del hermano. Que superen ese examen que tanto se les resiste, esa prueba de dificultad extrema, que les toque incluso, algún premio para esos arreglos con que sueñan, para poder respirar en el futuro. Son tan gratuitos los ruegos… Ella no cobra por ellos. He visto sus miradas húmedas de súplicas. Recorren todos ellos el camino y en su andar confían, escoltados por palmas, esparragueras y tomillo, alcanzar el favor de esta pequeña madre de corazón inmenso y alma acogedora. Otros, sencillamente, charlan, sonríen, cantan, comparten este caminar fraterno, para unos tradición, para otros promesa, para algunos, la rutina bullanguera de cada año, el pretexto para lucirse a solas o en caballo. Muchos, sin más, no creen, es la obligada y repetida costumbre del calendario, la excusa oportuna para el reencuentro. Y avanza, desmigajada o abigarrada, próxima, lejana, delante, al lado, detrás, descalza, en silencio, en rezos, desentendida, ajena, sentida…esta comitiva polvorienta de fe y vecindad. Como cada primavera, como desde hace siglos, como la humanidad entera que busca respuestas en su peregrinar… Y siento que quiero a mi pueblo y a su gente, mi pueblo, mi gente. Siento que lo quiero.





sábado, 23 de mayo de 2009

Diario de un Profesor (XVI)

Cena de fin de Curso 2º de Bachillerato Curso 2008/2009


“El mundo sin amistad es un desierto” F. Bacon




Casi cada año, celebramos la cena de fin de curso con los alumnos y alumnas que han estudiado 2º de Bachillerato en el Instituto. Hay ocasiones en que, de una parte u otra, no quedan tiempo o ganas y faltamos a la cita. Tratamos en los últimos años de que eso no ocurra, resulta siempre una fiesta hermosa de alegre y sincera camaradería. En ella, entre el ir y venir de la comida y las copas, evocamos los mejores y peores momentos que profesores y alumnos vivimos en el Instituto. En ella, sobre todo, se da rienda suelta a la fascinación por los recuerdos fotográficos. Y es que retener el tiempo en imágenes es un afán irreprimible del ser humano desde el comienzo de los tiempos. Pero, ¿y las palabras? ¿se retiene el eco de las palabras? Como otros años, me ha tocado dirigir algunas palabras a estos chicos y chicas que representan a esa parte "privilegiada" de lo mejor de nuestra "producción educativa". Es verdad que hay otras partes, la de aquellos alumnos que han dirigido su interés y trabajo por un Ciclo de Formación Profesional y, sin duda, la parte más poblada, la de los "más", la de aquellos que se han quedado en el camino y apenas llegaron a alcanzar el Graduado de la ESO. De nuestros alumnos y alumnas de Segundo Bachillerato estamos muy orgullosos. Ellos y ellas son la cara del éxito del sistema. Pero, como decía mi maestro Don Milani, "La escuela tiene sólo un problema: los chicos que pierde". Allí, en nuestra alegre y feliz cena, revoloteando por encima de nuestras felices cabezas, estaba rondándonos la sombra del fracaso escolar. Desde nuestra preocupación por él, la cena representa para nuestro centro un reconocimiento merecido a cuantos se esfuerzan por seguir el nada fácil camino del estudio. El fracaso escolar es cierto que tiene causas estructurales, complejas. A él contribuyen, sobre todo, la pérdida del sentido del estudio y la aniquilación del esfuerzo que sufrimos en el mundo en que vivimos. Esta sociedad se ha empeñado en mostrar como modelo y camino para el triunfo instantáneo el de los que llegan fácilmente a la cima del éxito social y del dinero. Tal vez esto explique la desmotivación que prende en algunos chicos y chicas de la mano de muchas de nuestras familias atrapadas en los valores de un sistema social que desvaloriza el estudio como camino de formación ciudadana. En fin, esto dije ayer:


Estimados alumnos/estimadas alumnas:


Hace seis años cuanto menos, llegasteis al Instituto. Habéis estado viendo vuestras fotos de estos años pasados. ¡Cómo nos ha cambiado el paso del tiempo! ¡Cuánta gente ausente! ¡Cómo os ha cambiado la cara, ¿verdad?! Dicen que la cara es el espejo del alma. ¿Os ha cambiado también el alma? Esa es la pregunta esencial que os debéis hacer. Es muy seguro que, al igual que hoy me contaban en su visita al instituto los alumnos de Educación Primaria del Colegio, teníais entonces expectativas y disparatados sueños. Supongo, que también algunos temores. No sé si el tiempo ha confirmado o frustrado unos y otros. El caso es que, al fin, aquí estáis. Aquí estamos.

Deberíais observar, sin embargo, que en realidad sólo se cierra momentánea y brevemente un ciclo de vuestras vidas. El Bachillerato no es más que la apertura de una puerta a nuevos retos futuros: la Selectividad, un Ciclo Superior, una carrera universitaria… (O, a estas alturas, cuando aún no se conocen los resultados finales, para algunos, exámenes en septiembre para recuperar algunas asignaturas que se resisten). Sea como fuere, aquí estamos, despidiendo simbólicamente el final de una etapa.

En nombre del Profesorado del IES Gerena y de cuanto haya podido significar para vosotros el instituto, quiero daros la despedida. Una despedida que es al mismo tiempo una invitación a que cuando lo necesitéis, volváis siempre que queráis. En nosotros encontraréis siempre aquello que, desde nuestra modestia y nuestra diversidad como profesores y personas, hemos intentado compartir con vosotros: el amor al conocimiento, el apego al estudio, el afán por mejorar y, muy especialmente, educarnos juntos en los valores del trabajo, del esfuerzo, de la amistad, del compañerismo. Si como centro educativo no os hubiéramos brindado la posibilidad de encontrar algo de todo esto para vuestro crecimiento como alumnos y como personas, estaríamos perdidos… para hoy y para el futuro.

Este acto, como hace ahora justamente un año, otro, y otros que vinieron años atrás y otros que vendrán en el futuro, representa un ritual que se repite cada año en la vida de los profesores y de nuestro centro. Nosotros apenas cambiamos, pero vosotros vais cambiando siempre. Eso explica que digamos siempre las mismas o parecidas cosas.

En nombre del profesorado del IES Gerena, os quiero dar, sobre todo, las gracias. Siempre diré que lo mejor que ocurre cada día en los centros de enseñanza, sois vosotros, los alumnos y alumnas que los pobláis con vuestras risas, con vuestros agobios, vuestras contradicciones, vuestra desorientación, vuestras preocupaciones, vuestros problemas y, también, con vuestros anhelos, esperanzas y vuestro trabajo. Vosotros y vosotras aportáis cada día, cada año, vuestras maneras de ser, vuestra personalidad, vuestra presencia. Sois como el abono que da fuerzas y sentido al trabajo del profesorado y a la inquietud de vuestros padres que tienen puestos en vosotros sus mejores deseos. Sin nada de eso, los centros estarían carentes de vida. No os quepa duda: algo de vosotros, de cada promoción que estudia en el IES Gerena, va quedando para siempre en él.

Para tratar de explicar menos torpemente lo que os queremos desear en esta noche, me gustaría servirme de las palabras de ese viejo poeta, Mario Benedetti, que murió hace apenas unos días:

No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor, no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti


(Porque no estáis solos, porque nosotros os queremos)


En Gerena, 22 de mayo de 2009

lunes, 18 de mayo de 2009

Benedetti por siempre



LA GENTE QUE ME GUSTA

Primero que todo

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.


No te rindas

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.


No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.


No te rindas, por favor, no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.


Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.


Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.


No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti