nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.
He tenido siempre vocación política. En ella me formaron mis maestros y educadores. A pesar de mi actual lejanía de la afiliación política concreta, me interesa la política, entendida ésta como militancia en lo comunitario, como compromiso con quienes sufren las injusticias, como acción sobre lo que debe cambiar para elevar y compensar a los últimos, como manera de incidir en la mejor organización de la convivencia, como búsqueda de la verdad, como grito de defensa de la dignidad humana en masculino y en femenino, como preocupación sincera por lo que ocurre a tu alrededor, por quien vive a nuestro lado. No me gusta escuchar que la desprecian. Sólo un ignorante puede afirmar que la política es despreciable. ¡Cuán pesada es aún entre nosotros la huella de una dictadura forjada sobre la idea de la política como origen de la “perdición y ruina” de la patria! Sí, el desprecio a la política no es más que un recurrente argumento fascista. Eso no quiere decir, sin embargo, que haya malos ejemplos de quienes envilecen la vida política con sus modos de hablar, con sus mangoneos y ninguneo a la ciudadanía. Está el panorama poniéndose a tono con los enemigos de la política. (Ya se verá en las próximas elecciones). Las dictaduras abominan de la política: Los carteles del “Prohibido hablar de política” se exhibían en lugares públicos durante el franquismo. Digo con frecuencia que nuestra Guerra (In) Civil fue el fracaso de la democracia y el aniquilamiento de la política, la victoria de la sinrazón de las armas de los militares. No sólo hoy por lo de ayer, hace ya tiempo que vengo arrastrando una vergüenza profunda. Verdaderamente, este país nuestro, del que podemos sentirnos orgullosos por millones de razones, es digno de vergüenza. Garzón, como cualquiera de los muchos personajes públicos, no ha sido para mí un mito o un modelo a seguir. Es más, es criticable por muchas razones. Pero de ahí al bochornoso espectáculo del Consejo del Poder Judicial hay una distancia sideral. No es casual que los que más avergonzados se muestran son quienes han sufrido persecución directa o indirecta durante alguna de las dictaduras más o menos recientes. Quienes investigamos qué pasó durante la represión del franquismo y nos hemos aproximado al dolor de los vencidos (que es y debería ser el dolor de todos) comprendemos bien el papel del juez en la recuperación de la memoria de los tanto tiempo olvidados. Hoy, como Llamazares, ni acato, ni respeto, me declaro no sólo objetor, sino insumiso de la justicia oficial, por la que siento, simple y llanamente, asco. Si a esto le añado la decisión de los gobernantes de apretar el cinturón a los de siempre para pagar el pato de quienes han jugado a la mala política, es un día para pensar que me gustaría vivir en otro planeta más justo, más respirable. Miro a mis hijas y espero y ansío tiempos mejores. Seguro estoy que vendrán, no pierdo la esperanza.
El próximo MIÉRCOLES, día 5 de mayo, a las 18 horas, celebraremos la última sesión del presente curso escolar, de la ESCUELA DE PADRES Y MADRES y de la TERTULIA PEDAGÓGICA del IES GERENA. El tema a debate es "LOS INMIGRANTES EN NUESTRAS ESCUELAS". Queremos compartir la experiencia con los inmigrantes de nuestro pueblo y hemos invitado a la Asociación de Inmigrantes de Gerena y muy especialmente a todos los padres de nuestro alumnado inmigrante tanto en el CEIP Fernando Feliú como en el IES Gerena. Creemos que es una buena ocasión para conversar amigablemente sobre un tema verdaderamente inquietante y que pone a prueba la calidad de nuestra convivencia democrática. Os esperamos a todos y a todas.
Así se lo hubiera dicho a mi madre. Ella estuvo enferma durante muchos años. Ya entonces perdí la cuenta del tiempo que vivió atrapada en aquel cuerpo desobediente al dictado del vivir y obligado al cuidado invisible e impagable de su hija. Ella repetía una y otra vez: “Estoy cansada de vivir. Me quiero morir”. Y es que la vida humana, con frecuencia, es también depender de otros.
En ocasiones, cuando saludo a algún amigo al que he tardado en ver, suelo decir: ¡Cómo pasa el tiempo! A lo que a veces me suelen contestar: ¡No, los que pasamos somos nosotros! Y es cierto. Con frecuencia me paro a contemplar y sentir cómo deambulan y juguetean los segundos a mi lado. Y descubro sin asombro cómo van rozándose conmigo sin apenas prestarme atención.
Siempre me he obligado a mí mismo no permitirme el lujo de eso que llamamos “perder el tiempo”. En todo momento me digo que hay algo importante que nos espera y debe hacerse. Pero de este modo, enfrascado en ese hacer diario, atento de continuo a nuevos proyectos y tareas, olvido que estamos de paso, que somos seres limitados en manos de los designios inexorables del tiempo.
¿Dónde está el secreto del disfrute de vivir? ¿En los años que se viven? ¿En la intensidad del tiempo vivido? ¿En esas prisas que tan frecuentemente hacen olvidarnos de la atención que nos solicitan quienes necesitan de nosotros?
Decía Francisco Ayala cuando ya pasaba de los 103 años que el secreto de la longevidad está en "la biología, la suerte y la fortaleza de ser sincero consigo mismo... La mala conciencia inquieta y no deja vivir. Si uno no ha obrado bien puede que viva atormentado. Y yo no tengo nada de lo que arrepentirme." He aquí el secreto del tiempo de la vida: obrar bien.
Cuando hoy he ido a verla, cuando he mirado sus manos, cuando me he encontrado con su mirada, al escucharle sus recuerdos de familia, al verla sonreír, he encontrado la lección serena de la dignidad de quien en su vida se ha limitado sencillamente a obrar bien.
Eloísa Ortiz Lozano ha cumplido 100 años. Y no han sido de soledad. Hemos sido muchos los que nos hemos dejado ver estos días por su casa. Una explosión de alegría compartida nos ha llevado a ella con flores y regalos. Allí nos ha recibido con su buena salud, con el buen humor que siempre tuvo y con su buena memoria, dones que todos desearíamos poseer incluso con muchos menos años que ella.
Pero no es sólo la inmensa alegría de sentirla aún entre nosotros. Eloísa, como quienes llegan a esa frontera mágica de los 100 años, representa también, aunque ya apenas da un paso si no es con ayuda de sus hijas, la sana envidia de quienes queremos subir tan alto como ella en lomos del tiempo sin dependencias de nadie y con la autonomía suficiente para decidir por nosotros mismos hasta el último momento. Un sueño tal vez inalcanzable y reservado sólo a quienes disputan a los dioses la inmortalidad.
El arte contemporáneo que vive en galerías de arte, instituciones museísticas y bibliografías específicas es, por su propia lógica, una actividad cultural que debería trascender a todo el cuerpo social. Como miembro de pleno derecho de lo que consideramos cultura, debería ser la punta de lanza en la universalización de la educación y el fomento de un pensamiento crítico – considerar que el acceso a la educación es meramente la obtención de títulos es una mísera idea, puesto que la verdadera educación consiste en desarrollar la capacidad de emitir un juicio, lo contrario es mero almacenamiento de datos -.
Si bien es cierto que el arte institucionalizado ha generado una sensación generalizada de desconcierto o apatía, al hacer entender a la gente que eso no va con ellos o que no entienden, no es menos cierto que a lo largo de toda la historia del arte del XX y en la actualidad, muchos movimientos artísticos y artistas han tratado de realizar un tipo de arte contestario.
En estas Primeras Jornadas sobre Arte Contemporáneos de Gerena, organizadas por Ciudad Educativa y la Tertulia Pedagógica, queremos trazar una geografía muy básica sobre el mundo del arte, abordando temas tales como la lógica del mercado, los problemas de la institución artística y modelos de arte orientado a la sociedad.
Considere este texto una invitación. Un cordial saludo Carlos García de Castro.
EL MARAVILLOSO MUNDO DEL ARTE / I JORNADAS DE ARTE CONTEMPORÁNEO DE GERENA
Presentación a cargo de: Carlos García de Castro Expósito. Organizan: Ciudad Educativa Gerena y Tertulia Pedagógica IES Gerena Lugar: IES Gerena, viernes 5 de marzo a las 18:00 horas.
1ª Parte: El espectáculo del arte - El arte como bien de consumo - El papel de la institución - Isidoro Varcárcel Medina y la crítica a la institución
*DESCANSO*
2ª Parte: El arte entra en lo social - Entrevista a Isidoro Varcárcel Medina sobre política cultural - El Colectivo Democracia - Banski - Santiago Sierra
*MESA REDONDA Y DEBATE*
(Agradecimiento especial al Colectivo de artistas Daños Colaterales por el diseño del cartel)
No tienen la apariencia de la foto. Son chicos normales. Nadie diría de ellos que no son buena gente. Los he tenido y los tengo en clase. Coquetean al opinar con la vieja ideología totalitaria que dominó la España de Franco, la de la paz de las cárceles y los cementerios. Leen de éste su biografía con admiración. Frivolizan con afirmaciones que a cualquier hombre o mujer de bien puede incomodar: “Esos son moros y rumanos de mierda”. Hay quien les ríe la gracia a su alrededor. Les atraen la imaginería y la liturgia de los nazis. Enseñan en sus muñecas, en sus cinturas, en sus ropas, en sus cuadernos, la enseña patria con orgullo y altanería. Defienden su españolidad con la arrogancia de la exclusividad: ¿Es que acaso tú no eres español? Creo, sin embargo, que todo esto está empezando a dejar de ser un ingenuo juego de niños. Comienzan a envalentonarse. La crisis, el paro, la corrupción, la falta de perspectivas, la mediocridad política… alimentan el caldo de cultivo de la confusión de los jóvenes…y no tan jóvenes. Se hizo antaño, puede repetirse ahora. Odian al extranjero: “¡Los españoles primero!”. Hace mucho aprendí que no hay peor tolerancia que la de ser tolerante con los intolerantes. Me aterra la idea de que les tratemos con permisividad. Creo que fue Hanna Arend la que dijo que la permisividad es la puerta del fascismo. Escuché hace sólo unos días cómo un niño de once años contestaba a su maestro con la opinión de su padre: “Dice mi padre que Franco no era malo”. Alguien les está convenciendo de que la historia que hemos vivido fue una película inventada por los “progres…---también--- de mierda”. Cuando he visto sus pintadas a la entrada del pueblo un escalofrío me ha invadido. Nadie se ha apresurado a borrarlas. Quizás estemos pensando todos en el derecho a la libertad de expresión que tienen estas angelicales criaturas, cachorros amamantados por el fascismo cibernético del siglo XXI. Los educadores, en la escuela pública, estamos obligados, por imperativo democrático, a educar ciudadanos y ciudadanas libres y, por ende, a combatir las ideologías de la intolerancia y el terror, ya sean de corte estalinista, ya sea el franquismo edulcorado que se pretende reinventar. No es una simple cuestión de respeto a las opciones personales, no. No es una cuestión personal alojar en el corazón ideas que envenenan y matan el alma. Como no lo es tampoco el negarse a estudiar, aunque así lo crean muchos adolescentes y sus padres. Es fácil augurar que un día de estos alguien entre en un centro educativo y te parta la cara. Basta un solo descerebrado para que eso ocurra. Pero aún es más horrendo pensar que grupos de jóvenes se enamoren cada día de ideas que siembran el terror entre los inmigrantes, los pobres, los últimos.
En nombre del claustro de profesores y profesoras del Instituto de Educación Secundaria Gerena, de su personal laboral y de servicios, de su alumnado, de los miembros de su Consejo Escolar. En nombre de una Comunidad Educativa, que incluye, además de Gerena, a los pueblos de El Garrobo, El Castillo de las Guardas, Aznalcóllar y Las Pajanosas, queremos transmitir a la familia de Dolores nuestro afecto y nuestra solidaridad.
En el Instituto, cada día, desde las 8 de la mañana, somos más de seiscientas personas las que nos afanamos en plantar cara a la ignorancia para construir conocimiento sobre el mundo y sobre la vida.
En ese difícil empeño, los profesores y las profesoras no estamos solos: administrativos, ordenanzas, limpiadoras, personal de cafetería, conductores de autobuses… y tantos padres y madres… hacen posible ese pulso diario que le echamos a los proyectos de vida y a los problemas de los adolescentes y hacen posible esas energías esperanzadas que ponemos en educar ciudadanos y ciudadanas responsables.
Es esta la tarea en la que Dolores ha estado bregando a nuestro lado todos estos años. Por humilde que pudiera parecer, los ordenanzas, los conserjes, son imprescindibles en la vida y el funcionamiento de un centro educativo como el nuestro: Con quienes llegan o llaman al centro y preguntan o se quejan, con los profesores que necesitan esto y aquello, con el Equipo Directivo que pide lo de más allá, con los alumnos que buscan o se sienten mal… Allí están siempre ellos. Ellos tienen que saber de todo, que hacer de todo y estar en todas partes. Sin embargo, la luz de los focos no ilumina su labor, no tienen el beneficio del lucimiento ni el premio de los aplausos, a veces ni se les ve, pero ellos son la llave que abren casi todas las puertas. Y ahí, ha estado siempre Dolores.
Hacia Dolores, que ha visto nacer y crecer el Instituto como ha visto crecer a sus hijos en él, sólo nos queda una deuda de gratitud impagable.
Bien sabemos que las palabras apenas consuelan y no alivian el peso de tanta ausencia. Os ofrecemos, sin embargo, palabras. Los que nos dedicamos al trabajo educativo, y Dolores, vuestra madre, lo ha hecho intensamente durante muchos años, no somos más que modestos artesanos de las palabras. Pero debéis saber que las construimos siempre con corazón, con alma, para que nos hagan fuertes en momentos como éste.
Mañana, cuando de nuevo se abran las puertas del Instituto y sus pasillos y sus aulas se llenen de voces, de movimientos de sillas, de lecciones y actividades, del ruido del motor de la maquinaria educadora, Dolores seguirá estando entre nosotros, formando parte de nuestro proyecto y de nuestro quehacer educativo.
Los frutos del esfuerzo y de la entrega en educación se reciben en la eternidad. Ella ha ido a recogerlos, no estéis, no estemos tristes. A pesar de todas las lágrimas, vuestra madre, quienes pasamos nuestras vidas en los centros educativos, estamos cada mañana, cada día, en la obligada alegría de construir lo nuevo.
Ella nos deja aquí el sencillo y valioso testimonio de una trabajadora de la enseñanza y nos deja también, en aquella esquina del instituto, en “la Casa de Dolores”, que ha sido y es vuestra casa, rosas y flores que queremos seguir cultivando con nuestras alumnas y alumnos de años venideros como símbolo de la esperanza que estamos obligados a cultivar.
Dolores, una vez más, gracias por todo. Te queremos.
¿Qué hay Rafael? ¿Cómo va eso? ¡Qué descansado que estás a estas alturas de tus 49 años, charrán! Hoy la iglesia ha estado llena, ¿has visto? Estaba allí tu familia. Alguien me comentó que había más gente de la esperada. Tú ya sabes que si hubiera habido que llenarla con esas pocas buenas personas que han estado a tu lado hasta el último suspiro de tu sufrimiento, no hubiéramos sido tantos, más bien, hubierais sido pocos, muy pocos. Perdónanos el fallo, pero hemos tenido mucho que hacer. San Lázaro, además, no nos cogía de camino. --- ¡Bien sabes lo que incomoda entrar en la habitación de un enfermo que ya no tiene remedio!---. Aparte de eso, tenemos niños, una familia que cuidar, un trabajo que no podemos descuidar, somos gente demasiado ocupada. Seguro que tú lo comprendes. Pero, bueno, aquí nos tienes diciéndote adiós. Para eso, sí hemos encontrado un momento. Como has podido comprobar desde pequeño, a la gente de Gerena no nos disgusta mucho esta costumbre de los entierros. Todos, incluso el tuyo, han pasado siempre por delante de tu casa ¡Sí que has sido, tú, cumplido, Rafael! ¿Quién de nosotros, sin embargo, llamó a tu puerta últimamente para preguntarte cómo te encontrabas? Y mira que se te veía desmejorado. Todos lo sabíamos. Pero bueno, un despiste como ese lo tiene cualquiera. Sé que no nos lo tendrás en cuenta, que sabrás disculparnos. Ya ves, hemos venido a darte el último adiós. Rafael, ¡Cuánto me gustaría que siguieras siendo el pesado que llama a mi casa y vienes una y otra vez a pedir, aunque vinieras sin afeitar! Ya sé que es un poco tarde para desearlo, pero así somos los seres humanos: ciegos con quien sufre la condición de ser eso, sencillamente, humano. Espero, en fin, que hayas encontrado la calma y el descanso que necesitabas. Tú, que tantos y tan tortuosos caminos has recorrido en tan poco tiempo con la libertad que Dios te ha dado. (Una “Libertad” hecha hoy lágrimas y desconsuelo, pero en la que debe crecer con fuerza la esperanza de un mundo más digno para los pobres). Pídele ahora al buen Dios, a quien acompañas ahí en esa “barda” infinita del cielo, que nos enseñe a barrer de este mundo todo aquello que afea y ensucia nuestros corazones y nuestra mirada. Y perdona, Rafael, perdona. Un abrazo eterno.
P.D.: Da recuerdos a tus padres, a tu hermana, al Eli, a Juanito y a la gente del pueblo que veas por ahí.
Siempre ha contado Juan el de La Rociana que él llegó a Gerena un 4 de febrero de 1954. Lo ha recordado bien toda su vida, porque ese es el día que nevó en Gerena. ¿Y ahora qué hacemos si ha vuelto a nevar? Pues, sencillamente, que a un día excepcional le añadimos otro día excepcional. Afortunados los que no han de borrar ninguno de los dos de su memoria. Me contaba mi vecino cómo aquel día los niños hacían muñecos de nieve por las calles. Cuánta penuria de máquinas de fotos y cuánta penuria de todo en aquellos años...para recordar. Lo que para muchos es cotidiano, incluso un fastidio, para nosotros ha sido y será inolvidable hasta que la meteorología disponga nuevamente. ¡Vaya catetada que dirán algunos¡ Bueno, pues sí, qué le vamos a hacer, pero ha sido tan hermoso... Ha sido un 10 de enero. Un 10 de enero en el que Irene cumple al fin su deseo de conocer la nieve. Pero vendrán nuevas nevadas para fabricar nuevos recuerdos y el repetido ciclo de la historia hará mayores a nuestros hijos y a nosotros prisioneros del tiempo que pasa. Ha sido hermoso, sí, ha sido hermoso y blanco.
Ha llovido como no recordaba desde hace años. Me ha parecido que han vuelto aquellos interminables días de temporales en que padre volvía del campo empapado y se encendía un brasero para secar la ropa sobre aquel armatoste que a mi me parecía gigantesco, el zahumador, trenzado con baretas, ya muy resecas, de olivo. Un olor intenso de alucema, mezclado con las humedades de la ropa campesina, nublaba los portales enladrillados de la "casa barco". Nostalgia de aquellos días en que el viento tronchaba algunas ramas y dejaba huérfano el limonero y empedrado de amarillo el corral. Ah, la lluvia. Sobre esta tierra, la lluvia nos hace habitar el paraíso, una tierra rica...de gente pobre. Nostalgia de quienes tanto amé, del pueblo y la gente que amo.
Hoy, los tiempos han cambiado...
Aunque, a veces, no parecen haber cambiado tanto...
¿ O sí? La nobleza se mezcla con el pueblo...
...y la generación más libre de la historia gusta de encarcelarse a sí misma
...los gitanos se casan sin prejuicios entre payos...
...nos dejamos invadir por banderas que en otro tiempo fueron combatidas...
Y de todo ello, dejamos un rastro que durará siglos.
Verdaderamente, los tiempos han cambiado. Brindemos para que sigan cambiando... y sólo sintamos nostalgia por la infancia, porque... no somos lo que somos, sino lo que hacemos por cambiar lo que somos.
Como sabéis, hay un anciano que se sienta a menudo en el escudo de piedra que se encuentra a la entrada del pueblo. Y me cuentan que hace unos días, un joven matrimonio paró su coche a un lado de la carretera y bajó a preguntarle: - Oiga, no somos de aquí, pero queremos comprarnos una casa en eso que llaman “Jardines de Gerena”. ¿Cómo es la gente de este pueblo? - A esta pregunta el anciano contestó con otra: ¿Y cómo es la gente del sitio del que ustedes vienen? - Pues dicha sea la verdad, es gente egoísta, desconfiada y poco dada a ayudar a los demás. - ¡Así son también los habitantes de este pueblo! –les respondió el anciano. Y dicen que el joven matrimonio volvió a subir en su coche y, tras despedirse no sin cierta desazón por la respuesta del anciano, prosiguió su camino. Nadie sabe si finalmente compraron la casa que buscaban. Poco después, otro joven matrimonio acompañado de sus dos hijos pequeños, paraba su todoterreno a la entrada del pueblo y formulaba al anciano la misma pregunta: - Oiga, buen hombre, no somos de aquí, pero hemos adquirido una vivienda en lo que llaman “Jardines de Gerena”, ¿cómo es la gente de este pueblo? El anciano, de nuevo, contestó con la misma pregunta: - ¿Cómo era la gente de donde ustedes vienen? - Pues dicha sea la verdad, contestó la mujer, eran muy buenas personas, generosos, hospitalarios, honestos y trabajadores. Teníamos tantos amigos y tantas amigas que nos ha costado mucho separarnos de ellos. - ¡También las gentes de Gerena son así! –respondió el anciano. Y los vio alejarse con caras alegres y complacidas, mientras los niños se despedían desde las ventanillas del vehículo con sus manitas en abanico. Un cabrero, que en la cuneta pastoreaba con sus animales y había podido escuchar ambas conversaciones, le dijo al anciano: - Antonio, ¿cómo has podido darles dos respuestas tan distintas cuando te han preguntado lo mismo? - Mira – respondió- cada persona lleva el universo en su corazón. ¡Quien no ha sabido encontrar nada bueno en su pasado tampoco lo encontrará aquí! En cambio, aquellos que tenían amigos en su pueblo o en su barrio, también aquí sabrán encontrar amigos y amigas leales y fieles. Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas. ¡Encuentran siempre lo que esperan encontrar! MIS MÁS SINCEROS DESEOS DE FELICIDAD COMPARTIDA A TODOS Y A TODAS.
Apenas unos diez minutos antes de empezar sólo esperaban tres madres. Yo andaba terminando el trabajo de preparación de las copias. Sobre las mesas de la Biblioteca dispuse veinticinco carpetas. ¿No habré preparado demasiadas? Siempre tan optimista. ¿Y si venía poca gente? ¿Cómo explicar tanto gasto ante el Secretario? Dentro de cada una ellas, los textos que proponía para la lectura, el comentario y el diálogo (“Siete tesis sobre la autoridad”, la última editorial de la revista “Cuadernos de Pedagogía”; “Agentes de autoridad”, del Profesor de Filosofía Félix García Moriyón; el primer capítulo del libro de Ramón Flecha y otros autores, “Aprendizaje dialógico en la Sociedad de la Información”. Sobre cada una de ellas un lápiz, un bolígrafo y dos caramelos. El grupo iba creciendo, ya éramos ocho. Iba siendo casi la hora. En la frontera de la cita, diez, quince, veinte, más de veinte… Al sentarnos, nos mirábamos algunos: ¿Es el sitio adecuado? ¿No hubiera sido más conveniente hacerlo en la Sala de Conferencias? “Es que buscaba la comodidad de tener los papeles sobre las mesas”, me excusaba. No cabíamos casi, cuando Isabel María entraba sonriente con el carrito de su retoño. Fue breve el saludo, como breve la explicación del sentido de la tertulia, muy breve. Cada cual fue presentándose al grupo: unos abuelos jubilados y comprometidos; una opositora; un bebé de meses; un profesor del centro; un arquitecto de Gerena residente en Sevilla; una emigrante retornada de Cataluña y madre de alumno, su hermana y su amiga, aunque, ésta última, ya sin hijas en el IES; una madre, ama de casa y costurera; tres maestras del Fernando Feliú; cinco madres fieles a rabiar desde antiguo y desde ahora por la cosa educativa que atañe a sus hijos, dos ellas de reciente residencia en el pueblo; un bloguero amigo, “jardinero” de Jardines de Gerena” y librepensador; más madres, una de ellas de Aznalcóllar; un profesor universitario; un profesor y una profesora del equipo directivo; un profesor de música de otro centro; un padre de alumnos (¡al fin un padre!); otro profesor de música; ¡ah, sí otro padre!, me olvidaba; una amiga venezolana; una madre del Consejo Escolar del centro… Antonio, con su recia voz de minero, se ofreció a leernos el primer texto. Y comenzó el coloquio. Juan habló del estilo docente; Antonio preguntó por qué los niños obedecen menos cada día; Puri, de lo muy consentidos que tenemos a nuestros hijos y de la falta de límites; Lola apuntó la contradicción permanente de los adultos que decimos unas cosas y hacemos otras; Mariana señaló los muchos cambios sociales que nos circundan y recalcó la idea de que el pasado no vuelve y hay que buscar nuevas respuestas a los nuevos problemas; Luismi se centró en la exigencia de autoridad y en el papel clave de las normas y el respeto a ellas; José Manuel, la hilo de las ideas expuestas, nos leyó un fragmento de un libro muy recomendable “¿Y los ciruelos chinos?; Israel nos recordó las razones que existen para cuestionarnos el sistema social dominante; Antonio recordó los muchos cambios legislativos habidos sobre la educación en los últimos tiempos, el último de ellos, la LEA, que parece tener ese nombre (Ley de Educación de Andalucía) para que la gente, en primer lugar los propios profesores, como no ocurrió con la LOGSE, verdaderamente, la lea; y alguien mentó al juez Calatayud y se suscitaron opiniones a favor y en contra de sus pareceres y sentencias; Diego dijo algo profundo que pasó sigilosamente sobre nuestras cabezas: “a un niño con miedo, no se le puede educar”; Felisa fue contundente para señalar el primordial papel de la comunicación en todas nuestras relaciones: “Hay pocos padres que escuchen a sus hijos, nunca tienen tiempo”; José Juan desveló algunas de las claves e intereses de quienes impulsan el poder de los niños… Y, así, poco a poco, pasó un fructífero tiempo dedicado a la siembra y a la esperanza de una Escuela mejor. Hay quienes pueden pensar que no se cambia nada hablando, sin embargo, cada vez estoy más convencido de que se pueden hacer muchas cosas con las palabras y con su poder transformador. Hemos quedado para el próximo día 17 de diciembre, jueves, a las 17:30 h. Esa vez, con un café. Estáis invitados el tercer jueves de cada mes. Os esperamos a todos y a todas.
El próximo jueves, a las 17:30, retomamos el pulso a nuestra Tertulia Pedagógica. No queremos abandonar el modesto, breve e intenso camino emprendido el curso pasado. Y lo hacemos para hablar de Educación, de Enseñanza, de Escuela, así con máyúsculas, porque grandes son nuestros sueños de cambio, de tranformación, de búsqueda de respuestas para un Sistema Educativo, una Escuela, que a ojos de muchos languidece en estos tiempos de crisis y desorientación.
Hace ahora algo menos de un año, la presentábamos de la manera siguiente:
¿QUÉ QUIERE SER LA TERTULIA PEDAGÓGICA DEL IES GERENA?
“Es un placer conversar con ustedes, los locos que leen. Dicen que somos una especie en vías de extinción, porque la cultura del ruido y el apuro está acabando con nosotros, pero la verdad es que cada día se publican más libros, así es que debe haber muchos lectores secretos escondidos por los rincones del mundo… Nosotros, los lectores compulsivos, estamos unidos por un insaciable apetito de historias” (ISABEL ALLENDE).
Bajo estas palabras queda recogida la magia que destila la lectura (podríamos añadir… “el saber escuchar”) que, cuando es compartida como en el caso de una TERTULIA, nos permite construir nuestra historia de pensamiento y emoción a base de esos pequeños momentos que la lectura o la escucha activa nos aporta.
REQUISITOS y CARACTERÍSTICAS DE NUESTRA TERTULIA:
Un diálogo igualitario: todas las opiniones valen lo mismo Un diálogo a partir de textos o, mejor, sobre experiencias contadas. Si son textos, se tratará que sean sencillos y de carácter teórico y/o práctico, especialmente seleccionados para que nos lleven al intercambio y el contraste de ideas en torno a la educación. Un diálogo para construir conocimiento sobre la educación que necesitan nuestros alumnos, nuestros hijos, nuestros niños y jóvenes. Un diálogo para democratizar el acceso al pensamiento sobre la educación, provocando en lo posible una ruptura con las formas tradicionales de entender la relación entre educadores/profesores/maestros y los destinatarios de la educación.
¿CÓMO LA VAMOS A HACER?
Ya sea sobre lecturas, como cuando se trate de la presentación de experiencias se operará de modo parecido:
Cada persona asistente apuntará aquello que ha sido especialmente significativo para ella, indicando la reflexión a la que le ha conducido lo que ha leído o escuchado, los interrogantes que le ha suscitado, la extrañeza, los dilemas que se le han planteado…
No se discuten las ideas sino que se comparten, y el objeto de reflexión y pensamiento es cada párrafo relatado o cada idea escuchada. A partir del diálogo que fluye en torno a los párrafos o ideas vamos construyendo conocimiento educativo y sacando consecuencias para la acción educativa práctica. El proceso que se genera, además, permite acceder no sólo a una profundización sobre un objeto de estudio o una experiencia concreta, sino también a un análisis sobre la propia experiencia, la que aquí en nuestro entorno se desarrolla.
Merece la pena seguir intentándolo. Aunque seamos poquitos, deberemos seguir sembrando, construyendo, haciendo y modelando con las palabras el sueño de otra ESCUELA POSIBLE y NECESARIA. Nos vemos en la Tertulia. Os esperamos
Acabo de llegar de Jerez. He estado allí con mis compañeros y compañeras de Intermón Oxfam presentando el libro de Desiderio de Paz, “Escuelas y Educación para una Ciudadanía Global. Una mirada transformadora”. Ante un nutrido grupo de Educadores, sobre todo Educadoras, he expuesto algunas ideas y reflexiones que, de manera sintetizada, quiero compartir con vosotros.
“La Escuela, el sistema de enseñanza, es el terreno de juego donde los diferentes poderes pugnan por imponer su modelo de sociedad y el papel que el propio sistema educativo debe jugar en su construcción.Son esos poderes los que han convertido a la Escuela en la “papelera de la sociedad”, al depositarse en ella el imperativo de solucionar muchos de los problemas que la propia sociedad no es capaz de resolver.
¿Qué papel juegan los profesores y las profesoras en este pulso? ¿Qué hacer? Esta es la pregunta que los educadores debemos formularnos.
Desde Intermón Oxfam hemos formulado una respuesta radical a esta pregunta: Hoy, más que nunca, es necesario el rearme de ideas de quienes realizamos la compleja tarea de educar. Es necesario recuperar el discurso ideológico sobre la escuela, es decir, empezar a aprender a mirar la realidad de la propia escuela y de la realidad donde se ubica, una realidad global,tratando de desvelar las trampas que han convertido a la Escuela en mera servidora del sistema social dominante.
Pero los profesores somos bastante reacios a la teoría y, de hecho, no solemos aprender a partir de la exposición de teorías, sino muy especialmente a partir del intercambio de experiencias. Sin embargo, las mejores experiencias educativas han sido aquellas que han estado sustentadas por sólidas teorías, por fuertes sistemas de ideas. Al final, siempre, deberemos enfrentarnos a la necesidad de la reflexión teórica. Los educadores y educadoras debemos situarnos frente a nuestra conciencia para transformar la realidad transformando el propio quehacer educativo.
El reto de la Escuela en cuanto tal es el reto que tiene ante sí la sociedad entera: construir una sociedad verdaderamente democrática y justa. Y para saber si una educación es democrática bastará con probar si favorece que todos los alumnos y alumnas reciben y gozan de al menos dos derechos: El primer derecho es el crecimiento o desarrollo personal, que no es simplemente el derecho a ser más desde el punto de vista intelectual, social o afectivo, sino el derecho a adquirir los medios de comprensión crítica y a abrirse a nuevas posibilidades. Esto significa no quedar excluido del poder del discurso ni del discurso del poder. El poder de leer, de procesar información, de descubrir el currículum oculto de tantos mensajes, el poder de un pensamiento complejo para comprender la realidad.
El segundo derecho es el de la participación. Una participación efectiva a nivel de prácticas, es decir, el derecho a participar en los procedimientos mediante los cuales se construye, se mantiene y se transforma el orden. Una participación en la reconstrucción del conocimiento y en el análisis de los procesos vividos.
Debemos seguir buscando respuestas para esos retos del mundo global que nos ha tocado vivir, en el que la calidad de la democracia radica precisamente en el progresivo reconocimiento de la condición ciudadana de todos y cada uno de los habitantes de este planeta. Es esta nueva perspectiva la que reclama no ya la aspiración, sino la exigencia de una ciudadanía global.Nuestra actual escuela refuerza demasiados conceptos ideológicos alienantes, justifica a su vez no pocas prácticas improductivas y poco satisfactorias y, sobre todo, es ciega a sus verdaderos fines.
Con frecuencia, espera la Escuela y con ella muchos educadores que la administración sea quien defina sus fines, o que lo haga la industria de la conciencia a través de los libros de texto… o lo que es peor, ni siquiera esperamos; simplemente hacemos “sin cuestionarnos” la finalidad de nuestras prácticas, sean individuales, grupales o institucionales. Nos inclinamos a pensar y a actuar instrumental y técnicamente dentro de la trama burocrática sin combatirla de modo crítico ni actuar positivamente para transformarla. La burocracia, pensamos, se encargará, por otra parte, de contener los conflictos sobre fines y valores para reducirlos a problemas técnicos. Y, sin embargo, es apremiante recuperar la dignidad de decidir el para qué de nuestras acciones, rehabilitar el diálogo y el pensamiento, devolver la voz y la palabra a quienes estamos a pie de obra.
Alguien dijo alguna vez que la mejor práctica es tener una buena teoría. Pero no nos confundamos, la teoría, decía Freire, no es lo contrario de la práctica…Lo contrario de la teoría es la verborrea vacía y falta de sentido. Y lo contrario de la Práctica es la rutina, la repetición de rituales viciados y envejecidos que convierten la enseñanza en una actividad estéril”.
Visitando el zoo de Jerez y al ver al solitario elefante “Buba”, pensaba que la Escuela es tan lenta a la exigencia de los cambios sociales como un paquidermo. Ayer, alguien del público, un viejo maestro, admirador de las ideas de Freinet, nos agradecía la bocanada de aire fresco que le habíamos llevado. Y es que la Escuela está necesitada de las mejores ideas para alimentar la esperanza de una Escuela mejor, posible y necesaria.